«El sueño del padre muerto» es un sueño breve y en apariencia sencillo que Freud utiliza en varias ocasiones en su obra.
A partir de las consideraciones de Freud, Lacan realiza un exhaustivo análisis de este sueño. Análisis que permite articular el deseo del sujeto en el sueño a la castración. Al final del desarrollo, el lector verá desplegarse la estructura que subtiende la problemática de un neurótico. Todo lo que tiene que ver con lo que hace la neurosis está armado en este sueño.
Antes de presentar el relato que hace el sujeto de este sueño, Marta Glasserman hará algunas consideraciones generales sobre el lugar que ocupa el sueño en psicoanálisis, teniendo en cuenta las puntuaciones que Lacan realiza en diversos textos de sus Escritos.
En distintos lugares se encuentran referencias esclarecedoras para abordar el análisis del sueño. Lacan se basa en la gran obra de Freud, La interpretación de los sueños, a la que caracteriza como un libro mágico, un libro del inconsciente. Subraya que el sueño tal y como lo aborda Freud tiene la estructura de una frase, es una escritura, un jeroglífico. Éste es el modo en que Lacan se aproxima a la obra de Freud, mostrando que los determinantes son los elementos significantes, es decir, los elementos simbólicos que están en juego en los sueños. Lo que importa es la versión del texto, su retórica. La cual se hace presente en la elaboración del sueño: en los desplazamientos, en las condensaciones, y qué es lo que se debe leer para descifrar el sentido del sueño.
En su análisis Freud deduce las leyes del inconsciente: desplazamiento y condensación, que Lacan retoma utilizando las figuras que le aporta la lingüística: metonimia y metáfora. El acento estará entonces puesto en la letra del discurso, y lo que se busca en él es la expresión de un deseo, razón por la que Freud hace del sueño el camino real al deseo inconsciente.
La claridad expositiva de Glasserman allana la dificultad de estos conceptos, tornándolos accesibles, junto a muchos otros que desarrolla en su enseñanza, a lectores que se inicien en estas lecturas. En la simplicidad de su palabra, el lector más versado podrá reconocer la complejidad de los temas abordadosSe sabe que en la cadena de las tres dimensiones en las que despliega su existencia el hablante, la ex-sistencia significa que cada una de ellas ex-siste respecto a las otras dos. En consecuencia, lo irreductible del encadenamiento es el punto a que en su triple ex-sistencia torna imposible el goce absoluto.
