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JEAN PAULHAN
Las flores de Tarbes
o El Terror en las Letras
ISBN: 84-95897-78-7
Año: 2005
Páginas: 142
Formato: 149 x 220 mm
Precio con IVA: 14 €
Tiempo al tiempo, 17
Traducción
de Juan José Álvarez Galán |
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En las épocas de Terror, dice Paulhan en Las flores
de Tarbes o El Terror en las Letras (1941), a los hombres
se les exige la pureza, y se toman más en consideración las
obras que las personas. Los escritores que después de cien años
temen la contaminación de las palabras, aspiran, huyendo de
expresiones tradicionales, lugares comunes y clichés, a traducir
sus pensamientos en un idioma nuevo que no los traicione.
Prohibiéndose entrar en el jardín la Letras con las flores de la
Retórica, los terroristas, por tanto, huyen sobre todo de los
géneros. Quieren novelas no novelescas, teatro no teatral y
poesía no poética. Huyendo de lo conocido, aspiran a lo nuevo,
alumbran monstruos. Es el Terror. Frente a los terroristas se
alzan los mantenedores, que no repudian aquella vieja Retórica.
De este duelo sale la literatura exangüe. Triunfa, como es
sabido, el Terror en las Letras, pero el insuperable temor al
artificio terminará conduciendo a los terroristas a un callejón
sin salida. ¿El remedio? Recrear una Retórica, usar el brillo de
las palabras para que éstas pierdan su brillo y hacer que los
espejos dejen de jugar a ser alondras. Se prohíbe de este modo
entrar sin flores en el jardín de la literatura.
La flores de Tarbes se hace eco de ese combate, lo
describe como si no le afectara, pero no deja de saberse
implicado en él hasta el punto de vislumbrar su propio fracaso.
Se empeña así en una tarea sin fin, de la que ni siquiera sabe
si ha podido comenzar. De ahí sus últimas palabras, que cierran
el misterio de las Letras: “Digamos, después de todo, que no he
dicho nada.”
«El pensamiento tiene su cara oscura, como La Luna: es asunto
de las palabras iluminarlo y no HAY observación sobre la lengua,
por escueta que sea, que no pueda servir para responder a la
vieja pregunta: ¿Qué pensamos cuando no pensamos en nada?»
Jean Paulhan
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