CATÁLOGO


 


   
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MAURICE BLANCHOT
La comunidad inconfesable

 

Con un ensayo de Jean-Luc Nancy:

La comunidad afrontada

ISBN: 84-930708-3-1
Año: 1999, 2002
Páginas: 118
Formato: 149 x 220 mm
Precio con IVA: 12 €

Filosofía una vez, 3

Traducción de Isidro Herrera

 


 

LO INCONFESABLE

 

    «Lo inconfesable designa un secreto vergonzoso. Es vergonzoso porque introduce, bajo dos figuras posibles —la de la soberanía y la de la intimidad—, una pasión que sólo puede ser expuesta como lo inconfesable en general: su confesión sería insostenible, pero al mismo tiempo destruiría la fuerza de esta pasión. Ahora bien, sin ella habríamos ya renunciado a cualquier clase de ser-juntos, es decir, de ser a secas. Habríamos renunciado a lo que, según el orden de una soberanía y de una intimidad alejadas dentro de la discreción sin fondo, nos pone en el mundo. Porque lo que nos pone en el mundo es también lo que nos lleva de inmediato a los extremos de la separación, de la finitud, y del encuentro infinito, donde cada uno desfallece al contacto con los demás (es decir, también consigo) y con el mundo como mundo de los demás.
Inconfesable es, pues, una palabra que mezcla aquí indiscriminadamente el impudor y el pudor. Impúdica, anuncia un secreto; púdica, declara que el secreto permanecerá secreto.»

Jean-Luc Nancy


 

«La comunidad inconfesable: ¿quiere ello decir que no se confiesa o bien que ella es de tal modo que no hay confesiones que la revelen, ya que cada vez que se ha hablado de su manera de ser se presiente que de ella sólo se ha captado lo que la hace existir por defecto? Entonces, ¿habría valido más callarse? ¿Más valdría, sin ponerse a valorar sus rasgos paradójicos, vivirla en lo que la hace contemporánea de un pasado que nunca ha podido ser vivido? El demasiado célebre y demasiado machacado precepto de Wittgenstein, «De lo que no se puede hablar, hay que callar», indica de hecho que, puesto que al enunciarlo no ha podido imponerse silencio a sí mismo, en definitiva, para callarse, hay que hablar. Pero ¿con palabras de qué clase? He aquí una de las preguntas que este pequeño libro confía a otros, menos para que la respondan que para que quieran cargar con ella y acaso prolongarla. Se encontrará así que ella tiene también un sentido político acuciante y que no nos permite desinteresarnos del tiempo presente, el cual, abriendo desconocidos espacios de libertades, nos hace responsables de nuevas relaciones, siempre amenazadas, con las que siempre se cuenta, entre lo que llamamos obra y lo que llamamos desobra.»

Maurice Blanchot

 

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